Entrevistamos de nuevo a nuestro compañero Sergio Izquierdo Betete (Burgos, 1980). Este docente de Geografía e Historia (autor de varios proyectos didácticos de innovación educativa como “Tras las sombras del III Reich sobre Burgos” o la aplicación de la novela gráfica “La Balada del Norte” en el aula a través de un proyecto con el autor Alfonso Zapico), periodista alternativo (en varios blogs y podcast online sobre historia, cómic y literatura), locutor (desde hace más de una década presta su voz al podcast Radio Onda Expansiva) y guionista, hace gala de una obra coherente y comprometida.
Ahora, tras “Gamonal: en el eco de un mismo recuerdo” con María de la Fuente Soro, Sergio vuelve a la actualidad junto a Álex Rozados (con quien ya colaboró en “Semillas de Libertad” y “Memorias del hombre pájaro”) y nos sorprende con su nueva obra, “Y llegó la tormenta” (Reino de Cordelia), una obra intensa y reflexiva donde explora la historia del grupo subversivo Naródnaya Volya quienes asesinaron al zar Alejandro II. Anarquismo y Dostoyevski: ¡excelsior!

1: Apuntas en el dosier final de la obra que te inspiras en la obra teatral “Necaev” del italiano Franco Tirendi. ¿Cómo llegas a conocer esta obra y por qué se convierte en tu punto de partida?
El punto de partida de la novela gráfica Y llegó la tormenta es el texto teatral Necaev del autor italiano Franco Tirendi, publicado por Edizioni Anarchismo en 1991. El proyecto inicial que nos marcamos Álex Rozados y yo fue la adaptación de esta obra de teatro en comic, una tarea que a priori nos parecía fácil y asequible de realizar en un año. Sin embargo, en seguida nos dimos cuenta de que era necesario ampliar la trama argumental para responder a ciertos interrogantes que la obra original de Tirendi dejaba en el aire. Finalmente hemos invertido más de tres largos años en la materialización del proyecto ya que la realidad se empeñó en demostrarnos que, en la vida, y mucho más si trata del 9º Arte, lo fácil solo lo es en apariencia.
La obra de teatro llegó a mis manos en noviembre de 2002, en el periodo que pasé en Italia como estudiante Erasmus. Si mal no recuerdo, creó que compré un ejemplar del libro en un centro social okupado de la ciudad de Turín junto con otros libros, fanzines y publicaciones relacionadas con el anarquismo y los movimientos sociales. Conocía algo acerca del personaje porque su tormentosa y célebre relación con Bakunin es un tema recurrente en muchos libros de historia del anarquismo, y además me llamó la atención el hecho de que compartiese nombre con el inclasificable y despiadado protagonista de la obra. Tengo que confesar que la lectura del texto supuso una autentica conmoción y me puso literalmente del revés, situación que me llevó a investigar más sobre Sergei Necháyev y su época. Casi dos décadas después de aquello y, ya como guionista de cómic, la posibilidad de narrar su controvertida trayectoria en viñetas me pareció un reto apasiónante. Y no es para menos, Necháev encarna a la perfección la figura del antihéroe convirtiéndose en un personaje con la extraña capacidad de atraer y repeler a partas iguales.
No obstante, Álex Rozados y yo no hemos sido los únicos, ni mucho menos los primeros, que nos hemos sentido cautivados por el sortilegio que la figura de Necháyex parece provocar sobre quienes se asoman a su historia. Figuras como Dostoyevski, Camus, o el propio Franco Tirendi, son solo algunos de los que nos han precedido en la intrincada tarea de narrar la vida y milagros de este joven nihilista.
2: Al margen de esta obra teatral, imagino que tu labor de documentación e investigación ha debido de ser enorme. ¿Hasta qué punto ha sido arduo su proceso? ¿De qué materiales te has valido?
Cuando te embarcas en la elaboración de una obra de género histórico, ya sea en comic o en cualquier otro formato, es necesario llevar acabo un intenso proceso de documentación si se quiere ser, al menos, fiel con los acontecimientos. Es necesario convertirse en un experto en la materia, no solo en cuanto a los hechos históricos, sino incluso en lo referido a las localizaciones y lugares dónde estos tuvieron lugar. Más aún en un lenguaje como el de la novela gráfica donde la imagen es un elemento esencial. De esta manera, tuvimos que indagar no solo sobre los personajes los históricos que pueblan las páginas de nuestra novela gráfica, como Bakunin, Sofya Peróvskaya, o el mismo zar Alejandro II, sino también sobre la fisionomía urbana que tuvieron a finales del siglo XIX ciudades como Ginebra, Zúrich, Moscú o San Petersburgo, donde transcurren algunos de los capítulos de nuestro cómic.
Ha sido un proceso intenso, pero diría que no meros arduo que el llevado a cabo en otros cómics, con la salvedad de que, para algunos personajes, la documentación y referencias bibliográficas en castellano son escasas, por lo que se ha tenido que recurrir a obras publicadas en italiano, y, sobre todo, en inglés. Por otra parte, el lector que se adentre en Y llegó la tormenta tiene a su disposición la extensa bibliografía que nos ha servido de referencia, además de obras cinematográficas como Софья Перовская Sofya Peróvskaya (1967), película soviética que nos permitió recrear algunos de los detalles del atentado contra el zar Alejandro II y la posterior condena a muerte de los miembros del grupo Naródnaya Volya implicados en los hechos.

3: Y tras la labor de campo, ¿cómo consigues aunar con tanta soltura los hechos históricos con la ficción narrativa?
Si te soy sincero no sabría que responder, simplemente trato de escribir la historia de la manera atractiva en la que a mi me gustaría descubrirla como lector. Para ello pongo en marcha los mecanismos narrativos que están presentes en muchas de las historias que consumimos a diario y que mi compañero Álex Rozados ha transformado en unas ilustraciones dotadas de una fuerza arrolladora que atrapa irremediablemente. Una de las claves puede ser la implementación de flashback y saltos cronológicos que, si bien en un primer momento pueden resultar algo complejos de seguir, contribuyen a enriquecer la narración evitando que esta sea lineal y predecible. En ese sentido, presentar la narración como un puzle compuesto de piezas diseminada que el propio lector tiene que ir encajando contribuye a que los hechos históricos se inserten sin demasiada dificultad en el relato en viñetas.
4: Como señalas, el protagonista de tu obra, Necháyev, inspiró al Piotr Verjovenski de Dostoyevski en Los demonios. Desde el punto de vista del siglo XXI, ¿consideras a Necháyev un revolucionario mesiánico o un terrorista maquiavélico?
Como ya señalaba anteriormente, el asesinato del estudiante Iván Ivanovic Ivanov a manos de Sergei Necháyev inspiró al escritor Fiódor Dostoyevski su conocida novela Los demonios. En ella ajusta cuentas con su pasado como simpatizante de los círculos revolucionarios que no sólo le valió un destierro en Siberia, sino que llegó a ser condenado a muerte. El indultó del zar le llegó solo en el último momento cuando ya se encontraba sobre el cadalso en espera de recibir la sentencia. Esta circunstancia contribuyó a configurar la atormentada psique que acompañó al célebre literato ruso toda su vida, así como su rechazo visceral a todo lo relacionado con el movimiento nihilista y revolucionario de su época.
Necháyev, visto con la perspectiva del siglo XXI, es una cosa y otra a la vez. Encarna a la perfección la figura del revolucionario mesiánico que cree a pies juntillas en la insurrección campesina que está a punto de desatarse, a la cual pone incluso una fecha: el 19 de febrero de 1870, día en el que se cumplía el aniversario de la liberación de los siervos por parte del zar Alejandro II. En su fuero interno, y a través de la organización clandestina que el mismo ha fundado, la Naródnaya Rasprava (La Venganza del Pueblo), confía en que los campesinos, descontentos con la medida que pretendía otorgarles libertad y que solo ha supuesto nuevas penalidades, se levanten contra la autocracia zarista. Un proyecto en la que, gracias a su incuestionable magnetismo personal, consigue incluso enrolar a un ya viejo y descreído Mijaíl Bakunin que se apunta decidido a la aventura de la posible revolución en marcha.
Y, sin embargo, Necháyev no deja de ser un personaje histórico terriblemente maquiavélico porque, para conseguir su objetivo, no duda en servirse del tristemente célebre lema de el fin justifica los medios y llevar a cabo el asesinato del joven Ivanov bajo la acusación de ser un colaborador de la policía secreta zarista. Los hechos posteriores demostrarán que, el joven estudiante revolucionario, lejos de ser un traidor, simplemente era un disidente de los métodos maquiavélicos, o jesuíticos, como se decía en la época, del líder de la organización.

5: ¿Cómo definirías la relación entre Bakunin y Necháyev? ¿Cómo afectó a su relación la redacción del Catecismo revolucionario?
La relación entre Necháyev y Bakunin es uno de los puntos clave de nuestro cómic. Cuando Necháyev se presenta ante Bakunin en Ginebra en abril de 1869 el joven nihilista genera un gran impacto en el ya cansado, y con demasiadas piedras en su mochila, Mijaíl Bakunin. Son muchos años ya los que el viejo revolucionario anarquista ha permanecido en el exilio y la llegada del un joven que, como señalamos en las páginas iniciales de nuestro cómic, “proviene del interior de las entrañas de la madre patria”, le ponen del revés. En parte, aunque viejo y descreído, Bakunin no había dejado de ser quien era y se muestra incapaz de decir que no a una revolución en marcha y cree a pies juntillas el relato de la insurrección campesina que le propone Necháev. Abandona todo lo que tiene entre manos, incluso la traducción al ruso de El Capital de Marx, hecho que será utilizado por su eterno rival en la internacional obrera para desacreditarlo, y se lanza de lleno a la aventura. Durante meses colabora con el joven, nacido en la pequeña ciudad industrial de Ivanovo, llegando a desarrollar una relación paterno-filial que, con el pasar de los meses y el descubrimiento de las muchas mistificaciones y exageraciones que ha empleado Necháyev en su tarjeta de visita, deviene en dolorosa ruptura. Sin embargo, a pesar de que Bakunin llega a calificar a Necháev como “la única persona que deliberadamente tanto daño le había hecho” cuando el joven nihilista es detenido en Zúrich en agosto de 1872, el viejo anarquista ruso encabezará una campaña pública para evitar la extradición de Necháyev a Rusia.
En cuanto a la redacción del denominado El Catecismo Revolucionario, un polémico y despiadado manifiesto que causo pavor en su época y que se articula como una suerte de manual sobre el comportamiento y el tipo de existencia que debería llevar un revolucionario profesional, existen varias versiones al respecto. En Y llegó la tormenta seguimos la hipótesis planteada por Franco Tirendi en su obra teatral en la que da a entender que Bakunin apenas tuvo relación con la elaboración del denominado catecismo y que fue vilmente engañado por Nechyáev para que estampará en él su firma. Existe otra versión de los hechos mucho menos benévola con el viejo anarquista, y quizás más cercana a la realidad, que plantea que la redacción del catecismo fue una tarea conjunta entre Necháyev y Bakunin ya que, con el pasar de los meses, la colaboración entre ambos había generado una profunda simbiosis. Tras el descubrimiento de que el asesinato del estudiante Ivanov estaba relacionado con Necháyev, el “heredero espiritual de Bakunin”, los adversarios del viejo revolucionario ruso contaron con un argumento más para echarle en cara y continuar con la campaña de desprestigio en su contra.
Sea como fuere, el texto de la célebre Carta a Necháyev, completamente desconocido hasta su publicación en 1966 en la revista académica Cahier du monde ruse et soviétique por parte del historiador Michael Confino, ponen de manifiesto el rechazo que comenzó a fraguarse en Bakunin respecto a los “métodos jesuíticos” empleados por Necháyev.
6: ¿Existió la Alianza Revolucionaria Mundial? ¿Qué lleva a Necháyev a fundar su propia sociedad secreta?
Antes del regreso de Necháyev a Rusia en agosto de 1869, en su primer exilio, Bakunin entrega al joven nihilista un carnet donde se le acredita como miembro de la Sección Rusa de la Alianza Revolucionaria Mundial con número 2771. Tal documento constituye un autentico enemiga histórico porque, hasta la fecha, no ha podido demostrarse la existencia de dicha organización, ni de los otros supuestos 2770 adherentes repartidos por todo el mundo. Con la información de la que disponemos, no podemos afirmar con rotundidad que dicha Alianza fuese una entidad real o sólo una invención de un Bakunin tan aficionado al juego de las sociedades secretas. Por eso, hay historiadores que afirman que, si bien el joven Necháev consiguió engañar a Bakunin a base de hacer uso de una buena dosis mistificación y exageración, el viejo anarquista no se quedó corto al presentar como real y fehaciente una estructura, la Alianza Revolucionaria Mundial, que quizás existiese sólo como proyecto a desarrollar.
En cuanto a Naródnaya Rasprava (la Venganza del Pueblo), la sociedad secreta creada por Necháyev, nuestro joven nihilista sigue la estela de otras experiencias revolucionarias anteriores y pone en marcha su propio núcleo con el que tratar de socavar las bases de la autocracia zarista. Para ello, no dudará en aplicar los preceptos señalados en su Catecismo Revolucionario, en el que figura incluso la firma del propio Bakunin, lo que le convierten en un referente de atractivo innegable para los estudiantes y jóvenes revolucionarios de la época. Su objetivo a corto plazo es encauzar la insurrección campesina que se prepara, en teoría, para el 19 de febrero de 1870, pero que sin embargo solo cuenta con una realización práctica: el asesinato del estudiante revolucionario Iván Ivanovic Ivanov bajo la acusación de ser un agente infiltrado de la policía zarista. La realidad demostraría que tal cosa no era cierta y que, como ya se ha señalado anteriormente, su único “pecado” era ser una amenaza para el liderazgo del propio Necháyev.

7: ¿Cuál es el papel de Sofya Peróvskaya en la trama? ¿Qué importancia adquiere en la narración la primera mujer condenada a muerte en el Imperio ruso como criminal de Estado?
Sofya Lvovna Peróvskaya es una joven que, proviniendo de una familia acomodada y con raigambre aristocrático, decide abandonar su posición y, como tantos otros jóvenes de su época, dedicarse en cuerpo y alama a las ideas evolucionarias. Comienza a participar en los diferentes grupos y experiencias que se crean tras la debacle de Necháyev y desarrolla una animadversión por los métodos maquiavélicos que se habían convertido en la expresión más genuina del joven nihilista y su sociedad secreta. En ese sentido, pasará a formar parte del Círculo Chaikovski, donde comparte militancia con el propio Kropotkin, y conoce a las personas, entre ellas numerosas mujeres, con las que se embarcará en la aventura de la “ida al pueblo” y la creación de organizaciones como Zemlya i Volya (Tierra y Libertad), y la posterior Naródnaya Volyá (Voluntad del Pueblo), que será la responsable del asesinato del zar Alejandro II.
Sofya Peróvkya juega un papel clave en nuestra narración pues con su inclusión en el relato, en la obra original de Tirendi su participación era más bien escasa, pretendíamos explicar el papel fundamental que jugaron las mujeres en los grupos revolucionarios de la Rusia de finales del siglo XIX. Mujeres como Vera Figner o Vera Zasulich, que jugaron un papel muy destacado en estos grupos y que no siempre se les ha prestado atención en la bibliografía que aborda este periodo, salvo honorosas excepciones. El lector que se atreva a adentrarse entre las páginas de Y llegó la tormenta descubrirá como Sofya fue la encargada de dirigir el atentado que acabo con la vida del zar Alejandro II y que, en el proceso penal al que fueron sometidos los integrantes de Naródnaya Volya, se hizo especialmente hincapié en este hecho. El fiscal que dirigió la acusación señaló que, no había que tener piedad con ellos porque, lo más perverso de todo era que, no sólo habían terminado con la vida del amado emperador, sino que habían tenido la osadía de haber sido dirigidos por una mujer.
8: ¿La injustica y la desigualdad condujeron a estos revolucionarios a la violencia? ¿Cabe el camino de la solidaridad?
Sin lugar a dudas. Las condiciones objetivas en las que estos revolucionarios tuvieron que vivir les condujeron a una forma de actuación clandestina donde la ruptura violenta con el absolutismo zarista era la única vía posible. El problema es que, esa misma violencia acabo por llevarse por delante a mucho de ellos como una tormenta desatada. El zarismo no permitía ningún tipo de disidencia y cualquier forma de oposición era castigada con la mayor severidad. El ejemplo más ilustrador es el de la ya citada experiencia de la “ida al pueblo” en la que participaron muchos de los personajes de nuestro cómic, y con la que trataron de compartir con el pueblo sus penurias acudiendo a las aldeas de todo el Imperio ruso en el verano de 1874. Su intención no solo alfabetizar a los campesinos y mejorar sus condiciones de vida, sino tratar de trasmitir la idea de que una transformación económica y social era posible. Esa era la esencia el denominado movimiento de los narodniki que fue crudamente reprimida por la policía zarista que encarceló a prácticamente a todos los integrantes de esta experiencia sometiéndoles a un proceso judicial. Se trata del famoso Juicio a los 193, en el que estuvieron procesados Sofya Peróvskaya, Andrei Zhelyábov, Nikolai Kibálchich y otros tantos integrantes de la futura Naródnaya Volya.
En este sentido, las experiencias vividas por los revolucionarios rusos de finales del siglo XIX, en cualquiera de sus manifestaciones, demuestran que el camino de la solidaridad es siempre un camino viable y que, teniendo en cuenta las decisiones que se tomen, será necesario asumir las consecuencias, en ocasiones terribles y devastadoras, como la época y sociedad en las que les tocó vivir.

9: ¿Anarquismo y nihilismo tienen cabida hoy en día cabida en una sociedad desalentada como la nuestra?
En una sociedad desalmada y caótica como la nuestra, los valores que propone el anarquismo pueden representar una luz de esperanza para las personas menos favorecidas. Las ideas libertarias, basadas en conceptos como el de apoyo mutuo y la solidaridad, encajan a la perfección como alternativa al mundo voraz en el que vivimos. Frente a los sistemas autoritarios y las supuestas democracias, el anarquismo propone un modelo social a partir de la autogestión y la libertad individual y colectiva. En ese sentido, y al igual que en siglos anteriores, el anarquismo tiene cabida en nuestra sociedad como planteamiento crítico de rechazo ante las desigualdades y como tensión hacia la utopía posible de un mundo sin dirigentes ni dirigidos.
En cuanto al nihilismo, una concepción diferente a la del anarquismo, pero con la que comparte algunos planteamientos comunes, puede tener cabida en su sentido originario del término, es decir, como crítica corrosiva a las situaciones injustas que existen en nuestro presente. Precisamente el termino nihilismo, que surge en el periodo histórico que abordamos en Y llegó a la tormenta, designaba un fenómeno social de una juventud que renegaba de forma absoluta de los valores establecidos, tal y como lo recoge Turguénev en su obra Padres e hijos. Hoy es un termino que para muchas personas puede tener un significado peyorativo y designar un tipo de actitud pasota, pero en esencia, el nihilismo surge como expresión filosófica de rechazo a todo lo injustamente establecido. Un argumentario que fascinó a la juventud rusa de los años sesenta del siglo XIX, y que hoy puede tener cabida como arsenal contestatario frente a la dominación imperante.
10: El desarrollo de la obra, lejos de extensos textos de apoyo, se sustenta en diálogos inteligentes y precisos. ¿Te resultó complicado meterte en la piel de personajes tan complejos?
Intentar adentrarse en la psique de los personajes que pueblan las páginas de nuestra novela gráfica fue uno de los retos más complicados del proceso de creación. Personajes tan complejos como Serguei Necháyev, Sofya Peróvskaya o el propio zar Alejandro II requirió un proceso arduo, porque no son personajes planos, buenos o malos, sino todo lo contrario. Ponerse en su piel o empatizar con ellos es difícil, son personajes con más sombras que luces, y ahí residía otra de las dificultades que plantea contar una historia como está. Una historia difícil y compleja, que habla de la materia de la que está formada el alma humana, si me permites la expresión casi propia de las novelas de Dostoyevski.
En se sentido, ¿qué sintió Necháchev cuando asesinó al estudiante Iván Ivanov? ¿qué se le pasó por la cabeza a Sofya cuando dio la señal precisa para que sus compañeros arrojarán las bombas contra el carruaje del zar? ¿qué sentimientos albergaba Alejandro II cuando obligaba a su esposa moribunda a compartir palacio con su amante y los tres hijos engendrados con ella? La realidad nos demuestra que “no hay posibles explicaciones sencillas para abordar las realidades políticas y revolucionarias de la Rusia de finales del siglo XIX”, como bien señala el historiador Jordi Maíz en el prólogo de Y llegó la tormenta.
11: ¿Puede ser el arte una alternativa revolucionaria? ¿Tu obra está destinada a remover conciencias?
Si, puede serlo, o al menos en el pasado jugo un papel fundamental situándose al lado de los grandes procesos revolucionarios. Me viene a la cabeza el pintor ruso Ylyá Repín, cuya obra está presente en nuestro cómic. El problema es que el arte puede ser también una refinada herramienta en manos de la dominación o, al menos, ha servido como recurso de expresión para las ideas totalitarias. Frente a esto último, el arte como elemento transgresor o como voluntad de subversión puede representar una alternativa necesaria en un presente como el nuestro.
Y llegó la tormenta busca indagar sobre la materia que compone el temperamento humano reflexionando sobre el peso que tienen las decisiones que tomamos. La sociedad rusa de finales del siglo XIX, con sus aspectos más descarnados, ofrecía el mejor escenario para una tarea como la descrita. El lector tendrá que lidiar con personajes incómodos e inclasificables que buscan desatar una tormenta que pretendía arrasarlo todo, y que finalmente terminará por arrastrarlos irremediablemente.

12: ¿Los grandes clásicos de la novela o el cine ruso como Tolstoi, Turguénev, Dostoyevski o Eisenstein, hasta qué punto te han influenciado?
Los grandes clásicos de la literatura y el cine ruso han jugado un papel de desencadénate emocional en mi interés por la sociedad rusa del siglo XIX. Los personajes torturados de las novelas de Dostoyevski o la riqueza de matices que subyace en las narraciones de Tolstoi han avivado mi interés por este periodo tan convulso. Sus trayectorias personales siempre me han parecido apasionantes, hasta el punto de convertir al propio Dostoyevski en un personaje dentro de la trama. Su novela Los demonios, y la manera en la que fue compuesta, constituyen una de las líneas argumentales concéntricas que a modo de matrioshkas se desarrollan en nuestro cómic.
13: ¿De qué secuencia te sientes más orgulloso? Y, por el contrario, ¿cuál resultó la más ardua?
Es una pregunta harto complicada, pero si he decantarme por alguna en concreto esa es sin duda la referida al juicio al que fue sometido Necháyev y que en nuestro cómic se desarrolla en el capítulo que lleva por título Proceso. La intensidad narrativa que el dibujo de mi compañero Álex Rozados consigue alcanzar con esta secuencia es realmente increíble. Además, hemos de tener en cuenta que en el texto teatral de Tirendi este capítulo se desarrollaba con Necháyev como único personaje en escena e iluminado con un simple haz de luz. Los jueces que componían el tribunal que lo juzgaba adoptaban la forma de voces etéreas provenientes de la oscuridad más absoluta en la que se sumergía la totalidad del espacio escénico. Su adaptación en el guion del cómic, que aparece plasmada como un debate existencial entre Necháyev y los jueces encargados de procesarlos, es una reflexión casi metafísica en la que texto y dibujo se entrelazan en una metáfora que llega a límites conmovedores.
Por el contrario, la secuencia en la que intentamos plasmar la huida de Sofya Peróvskaya cuando se encontraba bajo custodia policial en el tren en el que iba a ser trasladad al destierro en la lejana localidad de Povenets, que situamos al final del capítulo 7, a pesar de que el dibujo de Álex se muestra ágil y resolutivo como siempre, no funciona todo lo bien que habíamos previsto, sobre todo su segunda parte, y puede resultar un tanto reiterativa para el lector.
14: ¿Cómo surge tu colaboración con tu compañero Álex Rozados? ¿Qué destacarías de su estilo?
Álex y yo nos conocemos desde hace más de una década cuando él residía en Burgos por cuestiones de estudios. A pesar de que hace ya tiempo que regresó a su Galicia natal, hemos conseguido mantener el contacto ya que nos unen intereses y pasiones comunes, entre ellas el cómic. Y llegó la tormenta es la primera novela gráfica extensa que realizamos juntos, pero en el pasado hemos dado vida historias breves como Semillas de libertad (2019), sobre el anarquista burgalés Nicolás Neira asesinado al inicio de la Guerra Civil; y Memorias del hombre pájaro (2020), donde abordamos la vida de Diego Marín Aguilera, inventor burgalés del pueblo de Coruña del Conde que a finales del siglo XVIII creó una suerte de artefacto volador con el que se atrevió a surcar el cielo dormido de Castilla.
Álex Rozados es un auténtico currante que a base de trabajo se ha convertido en un dibujante excepcional. Desde el primer proyecto que hicimos juntos hasta el presente, sus competencias artísticas han evolucionado de manera espectacular generando un estilo propio de carácter inconfundible. Derrocha talento a raudales y ha conseguido plasmar los momentos más crudos y complejos de la historia que narramos de una manera precisa y eficaz. Es audaz y eficiente en la composición de la página y no le teme a ningún reto mejorando en la mayoría de las ocasiones las propuestas planteadas en el guion técnico. Como decía, esta es su primera obra extensa, por lo que le auguro una brillante carrera en el mundo del cómic.

15: Podrías comentarnos tus planes de futuro más inmediatos.
Aún es pronto para hablar de planes futuros inmediatos, puedo decir que con el dibujante Javier Martinez Sancho, con quien he publicado la historia corta titulada La hija del verdugo, estoy preparando una novela gráfica de espías ambientada en el Burgos de la Guerra Civil y primero años del franquismo. Con Álex, con el que nunca dejo de colaborar, estamos tratando de aterrizar una historia de la que de momento solo puedo decir que volverá a tener como protagonista a una mujer de carácter fuerte y espíritu revolucionario y que nos volverá a arrestar a finales del siglo XIX, aunque esta vez no será en Rusia donde se desarrollen los acontecimientos.
Una entrevista de Javier Mora


