Comunicado de Alicia Palmer sobre los Premios de la Crítica

A PROPÓSITO DE LOS PREMIOS DE LA CRÍTICA
Este año se dan tres circunstancias personales que confluyen:
1. Formo parte del jurado.
2. Soy autora afectada (en años anteriores).
3. En esta ocasión he sido invitada a participar en una mesa redonda en las Jornadas del Cómic de Avilés y estaré presente en la entrega de premios.

A esto hay que añadir que se ha generado una polémica en RRSS en las que se han visto involucradas personas a las que aprecio mucho.

Este cúmulo de circunstancias me ha llevado a reflexionar sobre lo que ha ocurrido con las nominaciones y a realizar un análisis detallado que quisiera compartir por si aporta algo al debate.

En primer lugar, quiero reconocer que comprendo el punto de vista de las compañeras que señalan el excesivo protagonismo de los “desertores”; pero esta vez, a título personal (y sin que sirva de precedente), yo agradezco su gesto.
Significarse tiene un precio y si a nosotras nos tildan de “feminazis” a ellos les acusan de “traidores planchabragas”. Por otro lado, creo que su manera de mostrar públicamente el desequilibrio de nominaciones puede ayudar a cambiar las cosas.

Dicho esto paso al análisis.
Antes de seguir advierto que lo de “detallado” va en serio. Me podréis reprochar cualquier cosa menos que no me haya currado la documentación (debe ser la costumbre antes de ponerme a escribir cualquier cosa).

El problema de fondo, a mi entender, es la INVISIBILIDAD y el NINGUNEO (factores que se retroalimentan entre sí).

¿QUÉ PASÓ EN ANGULEME EN 2016?
Hay un claro antecedente que refleja de qué hablamos y que me gustaría comentar:
El Colectivo de autoras francesas denunciaba en un comunicado que de las 30 personas nominadas al Grand Prix d’Angoulême… 30 eran hombres (así, tal cual).
Algo en lo que al parecer el jurado no había caído (situación que reflejaba gráficamente Florence Cestac en la viñeta que acompaña el enlace):

FIBD : Femmes Interdites de Bande Dessinée


Las reacciones no se hicieron esperar; el primero fue Riad Sattouf el autor francés galardonado en la edición anterior por su comic “El árabe del futuro” que escribía en su muro de Facebook:

Bonjour! J’ai découvert que j’étais dans la liste des nominés au grand prix du festival d’Angoulême de cette année. Cela m’a fait très plaisir!
Mais, il se trouve que cette liste ne comprend que des hommes. Cela me gêne, car il y a beaucoup de grandes artistes qui mériteraient d’y être. Je préfère donc céder ma place à par exemple, Rumiko Takahashi, Julie Doucet, Anouk Ricard, Marjane Satrapi, Catherine Meurisse (je vais pas faire la liste de tous les gens que j’aime bien hein !)… Je demande ainsi à être retiré de cette liste, en espérant toutefois pouvoir la réintégrer le jour où elle sera plus paritaire! Merci! On se voit à Angoulême! Riad

¡Hola! Descubro que estoy en la lista de nominados al Gran premio del festival de Angulema de este año, ¡Esto me agrada mucho! Pero resulta que en esta lista solo hay hombres. Eso me desagrada ya que hay muchas grandes artistas que merecerían estar. Prefiero, pues, ceder mi puesto a, por ejemplo, Rumiko Takahashi, Julie Doucet, Anouk Ricard, Marjane Satrapi, Catherine Meurisse (no voy a hacer la lista de toda la gente que quiero, eh!)…
Solicito por ello ser dado de baja de esta lista, esperando en cualquier caso poder figurar de nuevo el día que sea más paritaria. Gracias
¡Nos vemos en Angulema!

Finalmente fueron una decena de autores los que solicitaron retirarse de la lista asegurando que además de ser injusto era vergonzoso.
El delegado general del certamen, Franck Bondoux, se defendía justificando la falta de autoras por tratarse de un premio que hace referencia a toda una trayectoria y para ello es necesario tener cierta madurez y edad:

«Le concept du Grand Prix est de consacrer un auteur pour l’ensemble de son oeuvre. Quand on regarde le palmarès, on constate que les artistes qui le composent témoignent d’une certaine maturité et d’un certain âge. Il y a malheureusement peu de femmes dans l’histoire de la bande dessinée.»

Argumentos poco afortunados al haber jóvenes autores en la lista.
El propio Riad Sattouf (1978) ofrecía sus referentes femeninos: Rumiko Takahashi (1957), Julie Doucet (1965), Anouk Ricard (1970), Marjane Satrapi (1969), Catherine Meurisse (1980)… a los que yo añadiría Claire Bretécher (1940 – 2020).
Se trata de un claro ejemplo de ninguneo manifiesto que hizo sonrojar a los propios autores nominados pero que mostraba, una vez más, la desvalorización sistemática del trabajo creativo de las mujeres como señalaba el colectivo de autoras francesas: “no hablamos de reclamar cuotas, hablamos de la invisibilización de autoras con méritos sobrados para figurar como nominadas”.

Le FIBD dit ne pas pouvoir “refaire l’histoire de la BD” et n’a clairement pas l’intention de la moderniser !

¿QUÉ OCURRE CON LAS NOMINACIONES DE LOS PREMIOS DE LA CRÍTICA?
Primero: Aunque la lista está abierta, de 86 participantes solo 13 somos mujeres. Y estas son las bases:
Cualquier persona que no esté en la lista y considere que debería formar parte del jurado puede mandar un mail a info@dolmeneditorial.com, especificando en que medio escribe o colabora, o que volumen teórico ha escrito, y solicitar ser incluido en el Jurado de los Premios de la Crítica. Igualmente, cualquier que esté en la lista y no lo desee puede escribir para darse de baja. Además, si ves alguna ausencia más o menos notable, por favor, no dudéis en escribirnos a o llamarnos para que podamos subsanarla.

Como señalaba Vicente García, la lista de participantes está abierta, no tienen más que apuntarse más mujeres… Pero, tal como están las cosas, esto no va a ocurrir de manera inmediata porque es algo que viene de lejos:
Desde la más tierna infancia a los niños se les enseña a despreciar “todo lo que sea de niñas” y, por otro lado, cuando las niñas quieren compartir espacios masculinizados (videojuegos, cómic… fútbol) encuentran cierta resistencia de algunos que lo viven como intrusión en su territorio y se les exige de forma continuada “demostrar que están a la altura”, esto puede generar inseguridad y síndrome de impostora.
No voy a extenderme más en esto porque hay mucha bibliografía; además, todos y todas lo hemos vivido en mayor o menor medida.

Segundo: La forma de selección de las nominaciones
Estas son las instrucciones de este año:

La votación se realiza en dos tandas, la primera finalizará el lunes 21 de agosto y la segunda una semana después, el lunes 28 de agosto, pudiéndose votar las aproximadamente 2168 obras aparecidas desde JUNIO de 2022 hasta MARZO de 2023 (ambos meses inclusive), sin incluir reediciones. Incluimos un listado orientativo con los títulos publicados a lo largo de ese periodo de tiempo.
En la primera ronda se puede votar en cada categoría hasta un máximo de cinco opciones. En la segunda ronda sólo se podrá otorgar un voto por cada categoría.
Como siempre, los votos de cada jurado serán públicos, tanto en primera como en segunda ronda.

Pues bien, el primer escollo es el listado orientativo con las obras publicadas: un listado interminable (sin filtrar reediciones) pero en el que no aparecen las publicaciones de editoriales como Garbuix, Serendipia o Liana (editoriales con las que trabajo y que curiosamente tienen en su catálogo bastantes títulos con autoras).
En el encabezado del listado nos advierten: Se trata de un listado susceptible de no ser completo (aunque se pretenda que lo sea) basado en los aparecidos en la revista Dolmen. Cualquier ausencia notable que puedas localizar, no dudes en comunicárnosla.

En 2021 Garbuix publicó «Una mujer un voto» que ya va por la cuarta edición (4.000 ejemplares); tuvo muy buena crítica, ha seguido apareciendo en las listas de lecturas recomendadas para las vacaciones y hay profesores que están recomendando su lectura en IES como complemento a los libros de texto. Así que ese año no dudé en comunicarlo y escribía esto en respuesta a la convocatoria de votaciones:

En el listado de obras echo en falta Una mujer, un voto de Garbuix Books publicado en septiembre y que ya va por la tercera edición.

En realidad, esto no va a ningún lado porque el listado orientativo, en caso de haberse ampliado, no se reenvía y tampoco se comunican nuevas sugerencias si las hay.
Así que ese año salvo Javi Mora, colega de ARGH que no recuerdo si estaba ya en el jurado, Álvaro Pons que recomendaba su lectura por Twiter y algún otro compañero como Norman Fernández que lo comentaba por otros medios, dudo que alguno del resto de componentes masculinos del jurado lo haya leído o incluso sepa de su existencia (ellas me consta que sí; de hecho lo he presentado en algún evento en compañía de Elisa McCausland, Iria Ros o Cristina Hombrados).

Por cierto, ese año Serendipia también publicó “Amelia. Historia de una lucha” que ya se ha traducido al francés, tuvo repercusión hasta en el Ministerio de Igualdad y desde entonces me llaman para acudir a clubs de lectura a comentarlo (hace poco on-line desde Alemania, para un grupo de español)… tampoco aparecía en la lista de obras publicadas.

Y la segunda cuestión a tener en cuenta es que a partir de ese listado incompleto y de la experiencia o gustos particulares, cada miembro del jurado propone sus favoritos.
Esto implica un sesgo importante como le comentaba yo a Vicente este mismo año al entregar mis propuestas:

Me resulta curioso este tipo de votación abierta.
Es evidente que quienes votamos tenemos una visión muy limitada y en mi caso es obvio que me decanto por el cómic europeo y social.

Esto último, unido al desequilibrio en la composición del jurado con el ninguneo inconsciente pero intrínseco en la mayoría de hombres de esta generación, perpetúa la invisibilidad de autoras.

CONCLUSIONES FINALES
¿Hay alguna solución para evitar el problema de fondo que apuntábamos al principio de invisibilidad y ninguneo?
De entrada se me ocurre, como primer paso, facilitar un listado de obras publicadas sin sesgo del foco solo en grandes editoriales de forma que realmente sea orientativo (o no darlo si supone mucho trabajo).
Lo de conformar un Jurado más representativo de la diversidad real, que contemple una visión más amplia de los posibles gustos e intereses de lectores y lectoras, va a ser difícil en el punto que estamos.
Mucho me temo que hasta que se normalice la situación, si queremos llegar a estar posicionadas en la misma línea de salida que ellos en lugar de ignoradas en la retaguardia, en eventos como este que se centra en la creación cultural y artística, habrá que tener muy
presente las asociaciones o colectivos de autoras y, lamentablemente, considerar la posibilidad de cuotas en algunos procesos.
En este aspecto, a nadie nos gustan las cuotas por ley pero es que, en realidad, se pueden evitar si simplemente, ante la constatación de casos de desequilibrio evidente en nuestro desempeño, nos paramos a pensar si lo estamos haciendo bien o podría ser que estemos ninguneando a profesionales (aplicable en todos los ámbitos) que deberían estar representadas.
Esta toma de conciencia está ocurriendo ya en muchas ocasiones. Yo soy optimista.

Alicia Palmer